sábado, 1 de octubre de 2011

Día uno

Los octubres comienzan siempre igual por estos parajes. La ciudad revienta de sol pero los ánimos están ventosos. Ha pasado el mes de transición, septiembre, que te dan para superar el paso del verano, las vacaciones, los excesos, y llegar al otoño: responsabilidad, nuevos proyectos -pobre de ti si no los tienes- y la apatía, con la que nadie cuenta, lo sé, pero existe -lo siento-.
Hay proyectos y buenas intenciones, sí, pero no podemos llevarlos a cabo en unas semanas, que es lo que querríamos. Perder los kilos que nos sobran como por ensalmo, encontrar al amor de nuestra vida a la vuelta de la esquina, sin esforzarnos y como por arte de magia, esperar a que nos toque la lotería aunque no juguemos o lo hagamos una vez con la esperanza de que por ser la primera el azar se apiade de nosotros. Y resulta que no pasa, que los kilos que sobran va a llevar meses de esfuerzo y gimnasio perderlos, va a requerir de nuevas y sanas costumbres que llevan TIEMPO, sí, como todo. Que el amor hay que currárselo y hacerse querer, y no ir de casa al trabajo y del trabajo a casa y pensar que en esos cortos o largos espacios se te va a acercar un desconocido superatractivo y va a declararte su amor, entre otras cosas porque si realmente alguien hace eso sin estar actuando en una peli americana romántica lo mandas a la mierda o llamas a la policía. Y por Dios, compra un boleto de lotería si quieres que te toque.
En España, y en general en los países mediterráneos, estamos acostumbrados a conseguir las cosas sin esfuerzo, a que el azar o la suerte actúen, a que nuestros contactos nos echen una mano, a que nos solucionen la vida, vamos. Y unos con más cara que otros son lo que esperan a que los que se lo trabajan y se esfuerzan consigan que las cosas avancen, cambien, evolucionen, en definitiva. Lo de que el que algo quiere algo le cuesta es de sabiduría popular pero es tan cierto como lo de que me lo den hecho, a lo que nos han malacostumbrado y por lo que este país es como es y está como está.

2 comentarios:

  1. Si, estoy de acuerdo, por eso creo que no es lo mismo ver la mierda desde afuera que inmerso en ella. Este país tiene sus cosas malas y sus cosas buenas, es sano señalar la malas pero es malo dejarte atrapar por ellas. Construir poco o mucho desde las cosas buenas que tiene es más reconfortante para crecer, madurar y ayudar a tu entorno o por lo menos no joderlo más. Así que prefiero ver el "vaso lleno" (que técnicamente esta lleno y te lo compruebo) a verlo medio vacío (que técnicamente no lo esta). Animo que mañana pase lo que pase sale el sol ;)

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  2. Un relato que refleja la rutina de la vida, lo cotidiano. A unos garantiza equilibrio necesario, a otros provoca desazón por la vida que es mi caso. Engorda, adelgaza, juega a la lotería o no lo hagas... lo cierto es que son decisiones humanas y que nunca sabremos que hacer pero, hacer, hay que hacer algo, incluso sin hacer ya estamos haciendo. Y por eso estoy contigo al decir que la cosas llevan tiempo y esfuerzo... no se quién decía que las cosas llevan un 95% de traspiración y un 5% de inspiración...y por eso este país está como está y es como es. Gracias por invitarme y hacerme partícipe de tus Reflexiones

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