Nadie crece sin estímulos y solo con prohibiciones. No basta con hacer lo que se debe sin pasarse un pelo. Hace falta motivación y alegría en una sociedad no solo en crisis económica, sino también triste. No estamos hablando solo de cifras, también de emociones, de percepciones positivas. Y eso, ya sabía yo que el PP no iba a saber hacerlo, transmitir optimismo, no solo eficacia.
No estamos hechos únicamente de dinero, estamos compuestos por sentimientos que nos tocan más cerca y la ausencia de alegría te arroja al pensamiento negativo y a la infelicidad. ¿Por qué hacer que sea todo más difícil? ¿Por qué no hablar también de recompensas, de enhorabuenas? Igual sucede en las empresas, a las que les da miedo felicitar, no vaya a ser que el empleado lo interprete como que va a haber una subida. Los jefes anticuados y crueles se han vuelto más tiranos que nunca creyendo que así frenan el ímpetu de “pedir” lo merecido y teniendo ya en los labios la respuesta de la crisis para que no haya dudas: ni de broma las subidas o los premios.
Pero hay términos medios que desconocen porque están cargados de frialdad y su inteligencia emocional jamás se ha desarrollado adecuadamente, e indirectamente la empresarial, porque esto es de manual. Si no motivas a tus empleados, les sonríes, les das un pequeño obsequio, les miras a los ojos para agradecerles lo que hacen cada día, y por el contrario los evitas cuando quieren hablarte o rebatir algo con lo que no están de acuerdo y además te cierras en banda excepto ante las becarias, que te hacen sacar pechito, abrir bien las piernas marcando paquete, mirarlas desde arriba con los ojos entornados, decir alguna sandez, creyéndote muy hombre, entonces olvídate de prosperar, tú y tu empresa. Antes o después, se acabará, y probablemente a ti te dé igual, querido tirano, aún tan joven y ya tan cabrón, pero a los que sí nos importa el resto y tener un trabajo que nos gusta y nos permite vivir, nos acordaremos de ti, y no precisamente en nuestras oraciones. Cuando todo se vaya a pique seremos más felices que tú, sin embargo, aunque no lo creas. Ese es nuestro consuelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario