Son muchas las cosas conseguidas en este pasado 2011 -sí, lo sé, tópico al que no pensaba aludir pero que empezaba a ser inevitable que apareciera aquí-. Algunas mantenidas, que no es poco, como el trabajo, en el que continúo no con la ilusión del principio pero sí con la energía de siempre, enfrentándome sin miedo al día a día.
Haber mantenido el trabajo y haber conseguido dejar de fumar -lo que ha acabado con muchos de los daños colaterales que me producía además de los obviamente directos a mi salud- son los dos grandes logros de mi año pasado. Y los beneficios colaterales no se hicieron esperar: adiós dolores de espalda y de rodillas gracias al ejercicio que practico con regularidad sin ahogarme ya porque no fumo, mejor sueño, mejor ánimo, casi cero alcohol. En fin, un cambio de vida paulatino pero certero del que me siento orgullosa.
Hay muchos objetivos para el nuevo año. Muchos y variados y todos tienen que ver con lo mismo, con tener proyectos. Es lo que nos distingue de los animales, es lo que hace que seamos personas y felices. Si no nos planteamos metas sanas y honestas no podemos ser felices a noser que seamos más animales que personas, que también de eso hay.
Me pregunto si el nuevo gobierno tiene planes o está improvisando. Me pregunto si el plan era engañar, mentir, decir que tenían un plan y después clavárnosla recortando a lo loco cuando dijeron que no lo harían en muchos de los casos en los que lo están haciendo. Quizá el gran plan era acusar al gobierno de la anterior legislatura de todo lo malo que ahora no pueden “arreglar”, claro, de un día para otro. Sí, creo que ese era el plan, como siempre han hecho cuando han estado en el poder. Echar la culpa al otro es un recurso ancestral más propio de los niños -creemos- que de los adultos, pero erróneamente pues hay personas que viven echando a culpa a los demás de sus desgracias toda la vida. Si no encuentran trabajo porque no hay, no es que ellos no busquen, si ganan poco porque su jefe no los considera como debería, en vez de pensar que a lo mejor podrían esforzarse aún más o directamente buscar otro trabajo en vez de quejarse. Si no tienen a nadie es que el mundo no los quiere a pesar de lo encantadores y maravillosos que son. Si España está en crisis es por culpa de los años con el gobierno socialista. Y se quedan tan anchos, y los daños colaterales son cosa de otros, del pasado, pobrecitos ellos, bastante mal lo están pasando también.
Una sociedad en crisis necesita reír y ponerse en marcha, marcarse nuevos proyectos, ponerse nuevas metas y no lamentarse, quejarse y ser pesimista, además de subirse los impuestos. Como en la peor de las pesadillas estamos comenzando un año con esa derecha católica ceniza que pensábamos no volvería y siempre vuelve. Bicho malo… ya se sabe.
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