martes, 18 de septiembre de 2012

¿Descanse en paz?


Es curioso que a raíz de la dimisión o muerte de una persona famosa o popular muchos periodistas se vuelquen en hacer una semblanza de su personalidad, un resumen de sus mejores frases y momentos y no un repaso honesto que explique quién era realmente el ser en cuestión.

En el caso de los muertos puedo entender cierto “respeto” por eso de que no pueden defenderse, y aunque fueran malos sabemos que ya no van a molestar más. ¿Pero con los que dimiten? Quizá sea la dimisión una pequeña muerte, una etapa que se cierra y que nunca volverá del mismo modo, de ahí el cuidado de los periodistas al tratar sobre esta extraña especie.

La dimisión suele ir asociada a la honestidad, pues hay tanto ladrón y turbulento en polín de que ha hecho bien, de que por fin asumer estas tierras hay tanto ladrnca volverolestar m su personalidad, un resumen de sustica que no quiere soltar su puesto, que cuando uno lo hace da la sensación de que ha hecho bien, de que por fin asume sus errores o los de los demás en el pasado y para el futuro.

El caso de la señora Aguirre es intencionado, pensado y meditado y nada tiene que ver con un cáncer que padeció ni con tomarse un descanso y dedicarse a la familia. Detrás está el dinero, las argucias, los malos modos, los sobornos, los flirteos empresariales, la cara fascista más vulgar y retrógrada.

Ayer estuve viendo en la televisión y leyendo en los distintos medios de comunicación diversos artículos cargados de cierta nostalgia en los que se repasaba la vida política de esta señora medio analfabeta, malhablada (a pesar de venir de buena familia, con esa prepotencia tan propia de la clase alta de derechas, obscena en trato y lenguaje, sobre todo cuando se dirige a los que no piensan como ella), a la que ahora que ha dimitido todos parecen reírle las gracias o al menos ser más condescendientes con ella.

Es increíble que hace unas horas estuvieran sus compañeros políticos de la oposición echando pestes de ella, y ahora que se ha ido elogien su persona asociando su mala hostia y su perversidad, su mala educación y su carácter insultante con un “carácter fuerte”. Pero qué país es este que alaba al que se va aunque no sea inocente, aunque detrás del gesto no haya una disculpa, una actitud humilde sino retadora y dictatorial.

Cuando un personaje importante, noble o inteligente muere hay un Descanse en paz implícito en nuestra despedida mental, seamos religiosos o no, que hace honor a su trayectoria vital, a su descubrimiento científico, a su obra literaria. Es un deseo natural cuando esa persona ha destacado de algún modo sobre el resto aportando algo a sus semejantes. A la señora Aguirre le deseo, como mínimo, el mismo sufrimiento que ha engendrado y el desprecio de la mayor parte del pueblo, aunque creo que ese ya lo tiene ganado por facha, por ignorante, por sus comentarios racistas y sexistas, por sus insultos. Pero por encima de todo deseo que no descanse en paz.

1 comentario:

  1. Soy del parecer que las personas tienen que sufrir y sentir aquello que han sembrado. No sé exactamente de donde procede este modo de pensar pero me parece mucho más equilibrado que el católico que permite la redención. Es por esta razón que no acepto a la iglesia como institución ni a la religión como base intelectual que explique el sentido de la vida o de las cosas. Las personas no necesitan opio salvo para mitigar el dolor intenso de algo propiamente físico e ineludible, por esta razón soy de los que como tú Elsa, piensa que no sólo no siento pena por nada de esta marquesita sino que además considero que tiene que recibir lo mismo que ha sembrado: dolor, hambre y miseria, desprecio y denigración.
    Otra fascista más que sale por la puerta grande, como Franco, Camps, Aznar, etc... la lista se me hace interminable, y esta es la gran pena, ver que siguen escapando y bajo palio de todas las maldades realizadas. Por eso, como decía una hija de Virgilio leret y Carlota O'Neill, soy atea porque laiglesia siempre perdonará al poder y satanizará al desprotegido, siempre fue más fácil.
    Te animo Elsa a seguir escribiendo, últimamente veo un aire de cronista en ti y con una capacidad de análisis de la realidad vivida que me ayuda a comprender lo reconocido, y eso es verdaderamente genial y atractivo en tus escritos.
    Besos desde Frigiliana
    Javi

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