Es
curioso que a raíz de la dimisión o muerte de una persona famosa o popular muchos
periodistas se vuelquen en hacer una semblanza de su personalidad, un resumen
de sus mejores frases y momentos y no un repaso honesto que explique quién era
realmente el ser en cuestión.
En
el caso de los muertos puedo entender cierto “respeto” por eso de que no pueden
defenderse, y aunque fueran malos sabemos que ya no van a molestar más. ¿Pero
con los que dimiten? Quizá sea la dimisión una pequeña muerte, una etapa que se
cierra y que nunca volverá del mismo modo, de ahí el cuidado de los periodistas
al tratar sobre esta extraña especie.
La
dimisión suele ir asociada a la honestidad, pues hay tanto ladrón y turbulento
en política que no quiere soltar su puesto, que cuando uno lo
hace da la sensación de que ha hecho bien, de que por fin asume sus errores o
los de los demás en el pasado y para el futuro.
El
caso de la señora Aguirre es intencionado, pensado y meditado y nada tiene que
ver con un cáncer que padeció ni con tomarse un descanso y dedicarse a la
familia. Detrás está el dinero, las argucias, los malos modos, los sobornos,
los flirteos empresariales, la cara fascista más vulgar y retrógrada.
Ayer
estuve viendo en la televisión y leyendo en los distintos medios de
comunicación diversos artículos cargados de cierta nostalgia en los que se repasaba la vida política de esta señora
medio analfabeta, malhablada (a pesar de venir de buena familia, con esa
prepotencia tan propia de la clase alta de derechas, obscena en trato y lenguaje,
sobre todo cuando se dirige a los que no piensan como ella), a la que ahora que
ha dimitido todos parecen reírle las gracias o al menos ser más
condescendientes con ella.
Es
increíble que hace unas horas estuvieran sus compañeros políticos de la
oposición echando pestes de ella, y ahora que se ha ido elogien su persona
asociando su mala hostia y su perversidad, su mala educación y su carácter
insultante con un “carácter fuerte”. Pero qué país es este que alaba al que se
va aunque no sea inocente, aunque detrás del gesto no haya una disculpa, una
actitud humilde sino retadora y dictatorial.
Cuando
un personaje importante, noble o inteligente muere hay un Descanse en paz implícito en nuestra despedida mental, seamos
religiosos o no, que hace honor a su trayectoria vital, a su descubrimiento
científico, a su obra literaria. Es un deseo natural cuando esa persona ha
destacado de algún modo sobre el resto aportando algo a sus semejantes. A la
señora Aguirre le deseo, como mínimo, el mismo sufrimiento que ha engendrado y
el desprecio de la mayor parte del pueblo, aunque creo que ese ya lo tiene ganado por facha, por ignorante, por sus comentarios racistas y sexistas, por
sus insultos. Pero por encima de todo deseo que no descanse en paz.
Soy del parecer que las personas tienen que sufrir y sentir aquello que han sembrado. No sé exactamente de donde procede este modo de pensar pero me parece mucho más equilibrado que el católico que permite la redención. Es por esta razón que no acepto a la iglesia como institución ni a la religión como base intelectual que explique el sentido de la vida o de las cosas. Las personas no necesitan opio salvo para mitigar el dolor intenso de algo propiamente físico e ineludible, por esta razón soy de los que como tú Elsa, piensa que no sólo no siento pena por nada de esta marquesita sino que además considero que tiene que recibir lo mismo que ha sembrado: dolor, hambre y miseria, desprecio y denigración.
ResponderEliminarOtra fascista más que sale por la puerta grande, como Franco, Camps, Aznar, etc... la lista se me hace interminable, y esta es la gran pena, ver que siguen escapando y bajo palio de todas las maldades realizadas. Por eso, como decía una hija de Virgilio leret y Carlota O'Neill, soy atea porque laiglesia siempre perdonará al poder y satanizará al desprotegido, siempre fue más fácil.
Te animo Elsa a seguir escribiendo, últimamente veo un aire de cronista en ti y con una capacidad de análisis de la realidad vivida que me ayuda a comprender lo reconocido, y eso es verdaderamente genial y atractivo en tus escritos.
Besos desde Frigiliana
Javi