Al principio no eran muchos, y cuando pasabas por allí tenías que esquivar una valla o a un policía, pero poco a poco, y ya intensamente en el verano, los alrededores del Congreso de los Diputados fueron llenándose de más vallas y más policías. El perímetro se amplió hasta llegar a Neptuno, desde donde ya no podías subir dirección a la Puerta del Sol ni hacia el Círculo de Bellas Artes por la calle Cedaceros. Apostados en las esquinas de las callecitas que rodean el Congreso estaban los policías, cada vez más molestos, cada vez más mirones.
Daba la impresión de que los ciudadanos de Madrid asumían impertérritos esta situación y que no les importaba lo más mínimo, pero no fue así. Madrid estaba vacío en verano y solo unos pocos turistas se veían afectados aunque no molestos por esas restricciones innecesarias. Tras la vuelta de las vacaciones y ante las nuevas injusticias y los recortes, pero sobre todo debido a la prepotencia, la chulería y la soberbia del gobierno y de todos sus miembros, que hacen que están ciegos ante la sociedad, los ciudadanos han vuelto a salir a la calle con fuerzas renovadas.
Sí, estamos cabreados. Sí, somos hostiles. ¿Quién podría no serlo? A estas alturas de la vida, si eres un banco inepto que pone en peligro los ahorros de todo un país y además timas a tus clientes te dan un tironcillo de orejas, pero si eres un ciudadano con un sueldo de 600 euros y no puedes pagar el alquiler te echan a la calle, te pisotean y se ensañan contigo. Si eres funcionario, además, te quitan lo que pueden y ellos consideran innecesario o "extra". "Soy pobre de pedir" y "yo también lo paso mal con un sueldo de 3.000 euros". Dos personajillos del PP dijeron un día estas palabras, estas frases pronunciadas desde lo alto de la escalera sin ser conscientes de estarlo, porque en el fondo lo piensan, que les falta pasta, que les podría ir mejor... Si algo caracteriza a la derecha es la insolidaridad, el egoísmo y el no saberse poner en la piel de otros porque no lo necesitan. ¿Para qué? Son dictatoriales –esto se hace porque yo lo digo-, con lo cual no hay una intención de entender ni de ser entendidos, no hay comunicación, ni diálogo, ni conversación.
Anoche en Telemadrid se hacía un "repaso", en uno de los telediarios nocturnos, a la Democracia española y emitían imágenes de un Congreso del año 78 en la que incluían a un Rajoy actual declarándose a favor de la Constitución aprobada ese año, como si él la hubiera creado. Parece que el hecho de que los diputados del PP estén "de acuerdo" con la Constitución los hace únicos y buenos. Bueno, en realidad, si se piensa, para ellos sí lo es, que vienen con el sello franquista en la frente de no pensar, de no salir a la calle, de bajar la cabeza y decir que sí al dictador, al que están acostumbrados, como las familias de las que provienen. Rodear el Congreso pacíficamente es para ellos un acto de vandalismo, como "un golpe de Estado", que decían ayer. Y es que a la derecha le ha dado por enseñar lo que es la democracia sin tener en cuenta el respeto, el derecho a manifestarse, la necesidad -saludable- de la crítica, pero sobre todo sin tener en cuenta que la democracia nos la sabemos nosotros mejor que nadie, que el pueblo llano también estudia y piensa y saca sus conclusiones, aunque a veces le cueste un poco llegar a ellas.
Cuando calientas los ánimos, la cosa arde. Que no nos calienten porque quedan muchas, muchísimas manifestaciones, rodeos y actos en la calle. Es el único modo de no sentirnos estúpidos ni estafados, de sentirnos apoyados y útiles. Rodear el Congreso es como sentarte a la puerta de casa para pedir lo que mereces, lo que te pertenece, porque tú los elegiste y están ahí gracias al sistema democrático, gracias a ti.

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